Yucatán, Quintana Roo y Campeche, entre las entidades afectadas; el corte provocó problemas en vialidades, comercios, comunicaciones y actividades cotidianas
La noche del lunes 31 de agosto, un apagón de gran magnitud afectó a diferentes zonas de la Península de Yucatán, dejando sin suministro eléctrico a cientos de miles de usuarios en Yucatán, Quintana Roo, Campeche y también algunas regiones de Chiapas.
La interrupción del servicio comenzó a reportarse alrededor de las 20:26 horas, generando afectaciones particularmente visibles en ciudades como Mérida y Cancún, donde amplias zonas quedaron a oscuras durante el corte.
La Comisión Federal de Electricidad (CFE) informó inicialmente que la contingencia se originó por la desconexión de dos líneas de transmisión, situación que provocó una afectación parcial al suministro eléctrico en Yucatán, Quintana Roo y Chiapas.
En un primer reporte, la empresa señaló que personal especializado realizaba maniobras para recuperar el servicio y que mantenía comunicación con los gobiernos estatales para atender la emergencia.
Más de 745 mil usuarios afectados
Conforme avanzaron las labores de restablecimiento, la dimensión de la falla quedó más clara.
De acuerdo con la información difundida posteriormente por la CFE, 745 mil 533 usuarios resultaron afectados por la interrupción del suministro eléctrico.
Yucatán concentró la mayor cantidad de usuarios afectados, con 430 mil 840, seguido de Quintana Roo, con 278 mil 969; mientras que en Campeche se reportaron 17 mil 538 usuarios afectados y en Chiapas 18 mil 186.
La CFE informó finalmente que el suministro eléctrico fue restablecido al 100 por ciento.
¿Qué provocó el apagón?
La explicación de la CFE evolucionó durante el desarrollo de la contingencia.
En su primer comunicado, la empresa únicamente señaló la desconexión de dos líneas de transmisión, sin precisar en ese momento cuál había sido la causa de la salida de operación de ambas líneas.
Posteriormente, la Comisión Federal de Electricidad atribuyó el incidente a actos de vandalismo, los cuales habrían provocado afectaciones en infraestructura de transmisión eléctrica.
La información fue difundida durante la madrugada del 1 de septiembre, cuando la CFE informó que había concluido las maniobras necesarias para recuperar el suministro en las zonas afectadas.
Cancún y Mérida, entre las ciudades más afectadas
El apagón tuvo un impacto inmediato en la vida cotidiana de miles de personas.
En Cancún, diversas colonias y supermanzanas reportaron la suspensión del servicio, mientras que varios sectores comerciales también quedaron sin electricidad. Entre las consecuencias más visibles estuvo la interrupción de numerosos semáforos, lo que generó complicaciones para la circulación vehicular.
La falta de energía también afectó temporalmente establecimientos comerciales, viviendas, oficinas y otros negocios que dependen de la electricidad para mantener sus operaciones.
La interrupción del servicio eléctrico también tuvo repercusiones en las telecomunicaciones, ya que usuarios de distintos puntos de la región reportaron problemas con la telefonía celular durante la contingencia.
En Mérida, la suspensión del suministro dejó igualmente a numerosas zonas sin iluminación y provocó afectaciones en actividades comerciales y domésticas.
El impacto en la actividad turística
La dimensión del apagón también fue relevante para una región cuya economía depende ampliamente de la actividad turística.
En Quintana Roo, particularmente en destinos como Cancún, Playa del Carmen y Tulum, la electricidad resulta indispensable para hoteles, restaurantes, centros comerciales, aeropuertos, sistemas de transporte, servicios de telecomunicaciones y establecimientos turísticos.
Aunque el suministro fue recuperado, una interrupción de esta magnitud evidencia la importancia de contar con una infraestructura eléctrica estable para garantizar la operación de uno de los principales corredores turísticos de México.
Los hoteles y establecimientos que cuentan con plantas de emergencia pudieron mantener operaciones esenciales durante el corte, mientras que otros negocios enfrentaron interrupciones temporales en sus actividades.
Hospitales mantuvieron operaciones
Uno de los aspectos relevantes durante la contingencia fue que los hospitales mantuvieron su funcionamiento gracias a sistemas de respaldo eléctrico, de acuerdo con los reportes posteriores sobre la emergencia.
Esto permitió mantener activos servicios esenciales pese a la interrupción del suministro convencional.
Sin embargo, el apagón puso nuevamente sobre la mesa la importancia de contar con sistemas de respaldo en instalaciones estratégicas, particularmente en hospitales, aeropuertos, sistemas de agua potable, telecomunicaciones y servicios de emergencia.
Una región que ya ha enfrentado apagones
El apagón del 31 de agosto no constituye un hecho aislado para el sureste mexicano.
La Península de Yucatán ha registrado anteriormente interrupciones importantes relacionadas con problemas en líneas de transmisión y disponibilidad de generación eléctrica.
En 2025, una falla técnica provocó un apagón que afectó durante varias horas a cerca de dos millones de usuarios en Campeche, Quintana Roo y Yucatán. Durante 2026 también se han registrado interrupciones temporales en entidades de la región.
La combinación de altas temperaturas, una creciente demanda de electricidad y las características de la infraestructura energética de la región han mantenido bajo atención la estabilidad del suministro eléctrico en el sureste.
CFE restablece el servicio
Tras varias horas de trabajos, la Comisión Federal de Electricidad informó que logró recuperar el suministro eléctrico para los usuarios afectados.
La empresa señaló que sus trabajadores realizaron maniobras para normalizar el servicio y que se mantuvo coordinación con las autoridades estatales durante la contingencia.
El apagón dejó, sin embargo, una fotografía de la vulnerabilidad que puede representar una falla en la red de transmisión para una región completa: cientos de miles de usuarios afectados, semáforos fuera de operación, comercios con interrupciones, problemas de comunicación y millones de personas enfrentando una noche sin electricidad.
Por ahora, el servicio ha sido restablecido, pero el incidente vuelve a colocar sobre la mesa la necesidad de fortalecer la infraestructura eléctrica y reforzar la seguridad de las líneas de transmisión para evitar que un evento similar vuelva a paralizar amplias zonas del sureste mexicano.
El apagón terminó, pero la pregunta que queda sobre la mesa es cómo evitar que una falla —o un acto de vandalismo— vuelva a dejar a oscuras a una de las regiones económicas y turísticas más importantes de México.