Irán lanzó este lunes una nueva ofensiva con misiles contra varias ciudades israelíes, dejando al menos 11 personas muertas, según reportes de los servicios de emergencia. El ataque se da como respuesta a los bombardeos israelíes que han alcanzado territorio iraní por cuarto día consecutivo.
El conflicto se intensificó el pasado viernes cuando Israel ejecutó un ataque sin precedentes sobre Irán, con el objetivo declarado de frenar el desarrollo de su programa nuclear. Desde entonces, ambos países han protagonizado una escalada militar sin precedentes tras décadas de confrontación indirecta.
Imágenes difundidas desde Tel Aviv mostraron edificios derrumbados y labores de rescate entre los escombros. Los proyectiles iraníes también impactaron en Petaj-Tikva, Bnei-Brak y la ciudad norteña de Haifa.
Los Guardianes de la Revolución, fuerza militar ideológica de Irán, calificaron los ataques como un “éxito” y advirtieron que continuarán con “operaciones más devastadoras” contra blancos estratégicos en Israel. En respuesta, el ministro israelí de Defensa, Israel Katz, amenazó con represalias y afirmó que “los pobladores de Teherán pagarán el precio”.
Este lunes, la fuerza aérea israelí intensificó los bombardeos en Irán, atacando centros de mando de las Fuerzas Quds en Teherán, así como instalaciones en Mashhad y Kermanshah. Entre los blancos alcanzados estuvieron un hospital y un edificio de bomberos, según medios iraníes.
El saldo de víctimas sigue en aumento: desde el viernes, al menos 224 personas han muerto y más de mil han resultado heridas en Irán, según su Ministerio de Salud. Del lado israelí, la cifra total de muertos ascendió a 24, con 11 de ellos reportados solo este lunes.
La comunidad internacional observa con creciente preocupación esta escalada bélica directa entre Irán e Israel, que podría desestabilizar aún más una región ya marcada por múltiples conflictos.