Durante el rodaje de la exitosa cinta de Netflix, el actor australiano pasó horas bajo maquillaje y prótesis para transformarse en la criatura. A su lado, siempre estuvo Layla, su inseparable compañera, en una imagen que conquistó las redes.

Desde su estreno en Netflix, Frankenstein, la nueva obra de Guillermo del Toro, no ha dejado de acumular elogios y convertirse en la película número uno de la plataforma. Con su inconfundible sello visual, el cineasta mexicano entregó una historia majestuosa, triste y profundamente humana.

Uno de los grandes aciertos del filme es Jacob Elordi, quien interpreta a la criatura de Frankenstein con una mezcla única de fuerza, inocencia y dolor. Según el propio Del Toro, elegirlo fue una de las decisiones más naturales del proceso creativo: “Lo vi, lo escuché hablar del personaje y supe que era él”, contó el director.

Pero detrás de las cámaras, el australiano no estuvo solo. Durante las largas jornadas de rodaje —que podían incluir hasta 11 horas de maquillaje y prótesis para lograr la forma más descompuesta del personaje—, hubo alguien que nunca se separó de él: su perra Layla.

El actor compartió una fotografía que rápidamente se volvió viral: completamente caracterizado como el monstruo, abrazando a Layla con ternura. La imagen, tan surrealista como emotiva, muestra al temible Frankenstein acariciando a su fiel amiga mientras ella lo mira con paciencia y amor.

En una entrevista con Jimmy Kimmel, Elordi recordó entre risas aquel momento: “Ella estaba harta de mí”. Aun así, Layla fue su cable a tierra, acompañándolo durante los días más intensos del rodaje. “Probablemente no entendía por qué olía raro o me veía distinto cada día, pero nunca se despegó de mí”, confesó.

Esa instantánea, hoy viral, parece resumir el espíritu de la película: incluso las criaturas más temibles pueden ocultar una profunda ternura. Jacob Elordi no solo dio vida al monstruo de Frankenstein, sino también a su humanidad —y Layla fue testigo de ello, entre luces, cámaras y mucho amor perruno