El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha anunciado la imposición de un arancel del 50% sobre las importaciones de cobre, lo que podría tener un impacto de cerca de 1,000 millones de dólares anuales para México. En 2024, México fue el tercer mayor proveedor de cobre a EE. UU., con exportaciones que alcanzaron los 976 millones de dólares, solo por debajo de Chile y Canadá. El cobre es esencial en la fabricación de productos como cables eléctricos, componentes electrónicos y sistemas de refrigeración, lo que hace de este metal un recurso clave para diversas industrias.
El secretario de Economía de México, Marcelo Ebrard, reaccionó con cautela ante la noticia, anunciando que tendría conversaciones con autoridades estadounidenses para obtener más detalles sobre la medida. Ebrard destacó que se debe entender en qué contextos se aplicarían los aranceles antes de ofrecer una respuesta definitiva.
La medida de Trump se basa en la Sección 232 de la Ley de Expansión Comercial de 1962, que permite al presidente imponer restricciones comerciales por motivos de seguridad nacional. Esta misma ley ya fue utilizada en el pasado para imponer aranceles sobre el acero y el aluminio. Además, Trump ha mencionado que podría aplicar aranceles a otros productos, como semiconductores y productos farmacéuticos, con tarifas que podrían alcanzar hasta el 200%.
Durante los primeros cinco meses de 2025, las exportaciones mexicanas de cobre a EE. UU. aumentaron un 12%, pero otros países como Chile y Alemania vieron crecimientos mucho mayores. Las importaciones globales de cobre de EE. UU. también aumentaron un 73%, lo que podría estar relacionado con una estrategia de anticipación ante los posibles aranceles.
Por otro lado, Trump también ha amenazado con imponer un arancel del 10% a los países miembros del BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica), lo que ampliaría aún más el impacto de sus políticas comerciales.