Irán.- La actual tensión sobre el programa nuclear de Irán a menudo se presenta como una crisis de origen incierto, pero la verdad es que sus raíces se encuentran profundamente en la historia de las relaciones entre Washington y Teherán. Sorprendentemente fue Estados Unidos quien sentó las bases de la capacidad atómica iraní desde la entrega del primer reactor hasta la capacitación científica y el suministro de material atómico.

En 1957 bajo el programa federal «Átomos por la Paz» impulsado por el presidente Dwight Eisenhower Estados Unidos proporcionó a Irán la tecnología y la formación inicial para su desarrollo nuclear mediante un acuerdo con el sha Mohamed Reza Pahlavi. Este monarca había recuperado el poder en 1953 tras un golpe de Estado orquestado por agencias de inteligencia de EE UU y Gran Bretaña.

Dos años después el sha fundó el Centro de Investigación Nuclear en la Universidad de Teherán y Estados Unidos comenzó a brindar tecnología capacitación y material nuclear. Incluso en 1967 Washington obsequió a Irán un reactor nuclear de investigación de 5 megavatios con uranio enriquecido.

Este reactor podía producir hasta 600 gramos de plutonio anualmente y se sabe que hubo experimentos para producir otros elementos para armas aunque está en disputa si Washington lo sabía. Es irónico que figuras como Donald Rumsfeld y Dick Cheney quienes estuvieron involucrados en los inicios de este programa, años después promovieran una guerra contra Irán por su capacidad nuclear.

El programa «Átomos por la Paz» buscaba transferir tecnología y establecer influencia también brindando asistencia a Israel India y Pakistán quienes desviaron esa ayuda para usos militares. La crisis actual intensificada por la anulación del acuerdo nuclear por parte de Donald Trump en 2018 a pesar de que las agencias de inteligencia estadounidenses habían concluido que Irán no había decidido construir armas nucleares, parece iniciar y terminar en Washington empujando a Irán a desarrollar una bomba nuclear lo antes posible.