• Una encuesta de la Subsecretaría de Educación Superior identificó que estudiantes recurren a herramientas de IA para plantear situaciones relacionadas con su estado emocional
• El Gobierno federal también analiza los efectos de los dispositivos móviles, las redes sociales y las plataformas digitales en el aprendizaje y la convivencia de niñas, niños y adolescentes
Ciudad de México.- El creciente uso de herramientas de inteligencia artificial entre jóvenes para consultar situaciones relacionadas con su bienestar emocional generó una alerta durante la conferencia matutina de la presidenta Claudia Sheinbaum, quien subrayó que estas tecnologías no deben reemplazar la atención de profesionales especializados.
La mandataria explicó que una encuesta elaborada por la Subsecretaría de Educación Superior identificó que algunos estudiantes recurren a sistemas de inteligencia artificial para solicitar orientación ante situaciones emocionales, aunque durante su intervención no se dio a conocer el porcentaje de jóvenes que utiliza estas herramientas con ese propósito.
“Me impactó muchísimo en una encuesta que hizo la Subsecretaría de Educación Superior que los jóvenes lo usan como psicólogo y le preguntan a la inteligencia artificial: ‘Me siento deprimido, ¿qué hago?’”, afirmó Sheinbaum.
El señalamiento se da en el marco de una discusión más amplia que impulsa el Gobierno federal sobre el impacto que tienen la inteligencia artificial, los teléfonos celulares, las redes sociales y otras plataformas digitales en la vida cotidiana de niñas, niños y adolescentes.
En este análisis también participa el sector educativo. El secretario de Educación Pública, Mario Delgado, ha señalado algunos de los retos que enfrentan las comunidades escolares ante el uso intensivo de las plataformas digitales, entre ellos las dificultades para mantener la concentración de los estudiantes, atender conflictos que se originan en redes sociales y hacer frente a situaciones de ciberacoso.
A estos desafíos se suma la necesidad de incorporar las nuevas tecnologías a los procesos educativos de manera equilibrada, de modo que funcionen como herramientas complementarias sin desplazar las dinámicas fundamentales del aprendizaje.
La preocupación sobre el uso de inteligencia artificial como fuente de orientación emocional también forma parte de una conversación internacional. En marzo de 2026, la Organización Mundial de la Salud (OMS) reunió a especialistas de distintas áreas para analizar las implicaciones que tiene el empleo de estas tecnologías en materia de salud mental, ética y políticas públicas.
El organismo internacional ha advertido que algunas herramientas de inteligencia artificial generativa, pese a no haber sido creadas ni evaluadas específicamente para brindar atención en salud mental, están siendo utilizadas por personas —particularmente jóvenes— para buscar acompañamiento o respuestas ante situaciones emocionales.
Ante este escenario, se ha planteado la importancia de que las aplicaciones destinadas a ofrecer apoyo en este ámbito cuenten con respaldo científico, participación de profesionales de la salud mental y mecanismos adecuados de seguridad, especialmente frente a situaciones que puedan representar una crisis.
Si bien una herramienta de inteligencia artificial puede ser utilizada para obtener información general, organizar pensamientos o plantear preguntas, sus respuestas no sustituyen una valoración profesional ni permiten establecer por sí mismas un diagnóstico o determinar un tratamiento.
El debate plantea así el desafío de aprovechar las posibilidades que ofrece la inteligencia artificial, al mismo tiempo que se establecen límites claros para su utilización en temas que requieren acompañamiento especializado y atención profesional.